¿Por qué no usamos condón?

Berenice Santos

Abril 05, 2018
No. 16/2018

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Ilustración: Joram Patiño, 2018

Desde la educación básica se fomenta el uso del preservativo para evitar embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual. Sin embargo, la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) evidenció que “aunque el 90% de la población adolescente reportó conocer o haber escuchado hablar de algún método anticonceptivo, 15% de los hombres y 33% de las mujeres no utilizaron ninguno en la primera relación sexual”.

Una preocupación real debería ser el riesgo de infectarse con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Pero a pesar de no existir una cura, sigue habiendo un gran número de personas contagiadas con el virus.

En México, desde que se reportó el primer caso en 1983 y hasta el segundo trimestre del 2017, se registraron 191 mil 336 casos con el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) de acuerdo a datos del Censida. Sólo en 2016 se diagnosticaron 7,381 nuevos casos de VIH y 5,821 casos de SIDA. Del total de casos de SIDA reportados en el país, 95% se contagiaron por transmisión sexual.

Ante esta situación cabe preguntarse ¿por qué a pesar de contar con información no se utiliza el condón para protegerse del VIH?

NO TODO ES INFORMACIÓN

El doctor Rolando Díaz-Loving de la Facultad de Psicología de la UNAM se ha dedicado a explorar las causas por las cuales las personas no usan condón. En un artículo de revisión que publicó en 2001 refiere trabajos previos donde se observa que “el incremento en conocimiento no ha ido acompañado por un aumento en conductas preventivas, lo cual es evidente en el deficiente uso del condón”. Esto es, las personas poseen información acerca de los riesgos de contraer VIH en una relación sexual sin preservativo y aún así deciden no usarlo.

En este análisis, Díaz-Loving encontró que en una muestra de estudiantes de preparatoria sólo el 20.3% utilizaban siempre condón con su pareja regular y el 25.5% con parejas ocasionales. Al realizar la misma encuesta a estudiantes de licenciatura, tan solo el 14.3% declaró siempre usar condón con sus parejas regulares y el 33.7% con parejas ocasionales.

Estos resultados demuestran que “los conocimientos son necesarios, pero no suficientes para producir un cambio conductual”, explicó Díaz-Loving durante su seminario “Conducta y salud”, presentado en noviembre pasado en el Seminario de Complejidad y Salud del C3.

De sus estudios, el psicólogo también ha encontrado que las personas que se interesan más por su salud física presentan conductas preventivas más frecuentemente. Por su parte, aquellos con conductas más hedonistas (interesados más en su satisfacción y placer) suelen presentar comportamientos de alto riesgo, como tener varias parejas y no utilizar el preservativo, a pesar de conocer el riesgo de contraer VIH.

Por ello, y para tener el efecto deseado sobre la conducta “se requieren hacer modelos más sofisticados que incorporen la actitud hacia una conducta específica, en este caso, usar condón”, dijo el también profesor de la Facultad de Psicología.

HACIA UNA ACCIÓN RAZONADA

Una forma de comprender la conducta del uso del condón es desde la Teoría de la Acción Razonada que parte de la premisa de que la intención de ejecutar una conducta proviene de una actitud que está construida por las creencias. Esta conducta está determinada por un factor social denominado “norma subjetiva”, que se refiere a la “percepción de presión social a favor o en contra de una conducta en particular”.

De acuerdo a Díaz-Loving, existen muchas variables para que la prevención del uso del condón sea eficaz: “los conocimientos, los hábitos, las actitudes, las percepciones de riesgo, la personalidad, las emociones, las experiencias, etcétera”. Todas estas variables podrían ayudar a predecir una conducta, pero para ello es necesario realizar investigaciones donde se analicen las correlaciones entre cada una de las variables. Además, estos estudios deberán evaluar diversos escenarios ya que estas variables son distintas en distintos segmentos de la población. Esta perspectiva más integral permitiría comprender mejor “quiénes y por qué no usan el condón”.

Una vez que se comprenden los factores que influyen en la decisión de no usar el condón (de la intención a la conducta), ¿cómo hacer para promover la intención del uso del condón y que tenga un efecto?

Para ello, los investigadores utilizan un segundo marco teórico conocido como la Teoría de la Conducta Planeada. La idea central es que no siempre la conducta es voluntaria, pues hay variables externas que pueden influir como el abuso de sustancias adictivas como el alcohol y las drogas. Así, ante distintos escenarios, y a pesar de tener la intención de usar de condón, la conducta puede ser contradictoria.

En estas condiciones el individuo podría evaluar la facilidad o dificultad para llevar a cabo la conducta preventiva y cómo tener control individual. De esta forma, mediante un proceso de autoevaluación se puede crear una conducta planeada en torno al uso del condón.

¿Y SI NO TENGO INFORMACIÓN?

Para poder desarrollar la autodeterminación que permita llevar a cabo la conducta deseada es necesario tener el conocimiento correspondiente para asegurar que la acción se efectúe de manera correcta, explicó Díaz-Loving. La Teoría de la Conducta Planeada “nos dice que hay una jerarquía de pasos necesarios para realizar una conducta en particular”.

En el caso del uso del condón se tienen que completar entre ocho o nueve pasos para llegar a la conducta de usarlo correctamente con la pareja. Estos pasos van desde ir a la farmacia, revisar la caducidad, saber cómo guardarlo y usarlo, por mencionar algunos.

Una forma de crear una actitud de autoeficacia y de aprendizaje social es a partir de talleres vivenciales con adolescentes, en donde se les enseñe todo el proceso necesario para lograr la actitud correcta hacia el uso del condón.

Tanto la Teoría de la Acción Razonada como la Teoría de la Conducta Planeada tienen que ver con desarrollar la conducta correcta, porque “si se combina la parte motivacional con la explicación de los pasos para utilizar el condón de forma correcta entonces se incrementa la conducta de usarlo, y conforme aumenta la actitud favorable, también aumentan las conductas correctas”, concluyó el psicólogo.

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