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El sueño que habíamos ideado

Rosario Aguilar-Cristóbal y Melisa Echavarria Ostos

04 de noviembre de 2019

La improvisación libre se hizo presente de nuevo en el Centro de Ciencias de la Complejidad (C3) de la UNAM el pasado 22 de octubre en el ciclo Jueves de Música Gradiente Musical, en esta ocasión con un conjunto de sonoridades acuosas, voces envolventes y una ensoñación conjunta interpretada por el Colectivo Liun.

El colectivo inició cuando Aleyda Moreno, Onir García, Alejandra Rueda, Shanti Pérez y Jesús Bernal se conocieron en 2018 en el Seminario Universitario de Investigación en Creación Artística, SUICREA, donde se integraron al Laboratorio de Creación Musical impartido por el maestro Julio Estrada. Tiempo después se incorporó al quinteto Carlos Greco. Ya como sexteto experimentaron con la improvisación libre –una forma de hacer música sin reglas previamente establecidas— usando para ello un proceso de ensoñación.

Construyendo escenarios con una ensoñación

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“Vamos describiendo cómo nos sentimos en nuestra imaginación”, explicó Rueda, egresada de la licenciatura de Estudios Latinoamericanos de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM sobre su proceso creativo. “Es muy curioso escuchar las ensoñaciones de los demás y ver cómo congenian, cómo podemos a partir de estar cada uno en diferentes mentes experimentar cosas muy parecidas”.

De esta forma el colectivo busca tener experiencias en común que los ayuden a experimentar sonoramente siendo el punto de partida las imágenes que comparten a partir de la ensoñación colectiva.

Para el grupo, la ensoñación es un estado de relajación en el cual centran su total atención dejándose llevar por las imágenes que cada uno comparte y con las cuales generan diferentes experiencias sensoriales. Luego, a partir de este proceso, crean un escenario que los lleva a un estado en el que se encuentran en el mismo sueño, en un mismo lugar.

Los integrantes del colectivo aclararon en entrevista que su intención al expresar su ensoñación como improvisación no es sólo describir las imágenes de ésta a través de sonidos, sino también representar las sensaciones que les evocan.

La complejidad en la improvisación

Para Greco, estudiante de la carrera de Ingeniería Química Metalúrgica en la UNAM, la improvisación es difícil de analizar mediante un sistema de conocimiento analítico típico. “No puedes limitarlo a ciertas variables o reducirlo a ciertos parámetros y decir que va depender sólo de eso. Es un fenómeno complejo como todo en la naturaleza”, dijo durante la presentación.

En entrevista posterior, García, estudiante de la Facultad de Música de la UNAM, consideró que las cualidades tímbricas del sonido representan en sí mismas un fenómeno de gran complejidad pues son algo que se va modelando en el momento, las frecuencias de sonido se afectan entre sí.

Por su parte, Bernal, estudiante de composición en el Conservatorio Nacional de Música del INBA, añade que los factores que participan en esta expresión musical son muy dependientes entre sí, desde el estado de ánimo, las condiciones acústicas del lugar, la interacción entre los intérpretes y con el público, hasta accidentes que ocurran en el momento –como un ataque de tos de algún asistente al concierto—. Finalmente, Rueda describió a la improvisación como un proceso de comunicación: “tanto entre nosotros como hacia el público”.

La propuesta del Colectivo Liun, podría sonar extraña y muy peculiar. Sin embargo, el resultado es inesperado, onírico y bien recibido por la audiencia.


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