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Sol de medianoche

Metzli Gasca Torres

24 de febrero de 2020

Tras el crudo invierno en Noruega, el verano es uno de los periodos más esperados del año que, además de traer dicha y felicidad a sus habitantes, está acompañado de un fenómeno natural muy especial: el Sol de medianoche, un periodo donde las 24 horas del día están acompañadas de la luz del Sol.

Sommarøy es una de las islas noruegas donde se puede presenciar este fenómeno. Yunuén Zúñiga Ojeda y Estigia Oceguera Figueroa, se inspiraron en esta pequeña isla para darle nombre al dúo de violas Sommar que ambas conforman. El jueves 13 de febrero se presentaron en el segundo ciclo de conciertos Jueves de Música Gradiente Musical, organizado por el Centro de Ciencias de la Complejidad (C3).

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Sommar

Zúñiga Ojeda estudió en la Escuela Superior de Música del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL). Se interesó por la viola debido a la versatilidad del instrumento, “es un sonido muy amable, se parece al sonido de una voz femenina en sus partes más agudas, y en sus partes más graves es una voz más masculina”, explicó en entrevista.

Por su parte, Oceguera Figueroa es violinista y violista egresada del Centro de Investigación y Estudios de la Música. A ella lo que le gusta de la viola es su elegancia y discreción: “Tiene un sonido mucho más íntimo, no es tan brillante. Cuando uno oye una viola como que descansa, es un sonido más aterciopelado, más suave”.

Ambas se conocieron al cursar la especialidad para violín y viola con Boris Dinerstein, quien las impulsó para presentarse en conciertos de cámara. Eventualmente la amistad surgió y decidieron tocar juntas en un dúo de violas

Tras escuchar sobre el Sol de medianoche en en la isla Sommarøy, Oceguera Figueroa quedó fascinada por el evento astronómico y por la isla (cuyo nombre significa ´isla de verano´), por lo que decidió inspirarse en ella para nombrar Sommar al dueto. “Tiene una bonita sonoridad, Sommar suena a agua, y nuestros nombres están relacionados con el agua, por lo que consideramos relacionar ambos significados ”, dijo.

Dúos para viola

El concierto comenzó, bajo la decreciente luz del atardecer. Las intérpretes iniciaron con Lament, del compositor británico Frank Bridge, una pieza exclusiva para viola, que exige una gran preparación por parte de los intérpretes.

Continuaron con 44 Duos for Two Violins del músico húngaro Béla Bartok. La obra consta de 44 piezas dedicadas para un fin educativo. “Inicialmente [Bartok] las hizo para sus alumnos. Conforme van avanzando las piezas, el grado de complejidad para el interpretante también aumenta”, explicó Zúñiga Ojeda a los asistentes. El concierto concluyó con Transylvanian Dance, la pieza más compleja de las 44.

¿Por qué elegir un concierto originalmente escrito para violines? “No hay mucho repertorio para violas”, explicó Oceguera Figueroa. “Para nosotras representa un reto mayor técnica y musicalmente que los otros repertorios, es más contemporáneo, es diferente”. Por su parte, a nivel personal colaborar en el dúo significa “más que buscar un crecimiento profesional un desarrollo más personal”, concluyó.


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