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Juan Neri, el as del bolero desde la mirada de la ciencia

El bolerista mexicano destacó debido a su forma especial de tocar la guitarra que ha sido descifrada por especialistas gracias a las ciencias de la complejidad.


Aleida Rueda

09 de agosto de 2021

“Cualquiera pensaría que no hay algo mejor que oír música pero sí (lo hay), y es hablar sobre música, bucear dentro de ella”, dice José Antonio López, catedrático del departamento de humanidades de la Universidad de Puerto Rico y especialista en la música de Juan Neri, requinto y vocalista de Los Tres Ases considerado uno de los músicos mexicanos más importantes de la historia.



José Antonio López, guitarrista clásico y músico profesional, participó en Atractores Artísticos, del área de Arte y Complejidad del C3 de la UNAM, para hablar sobre el trabajo musical de Neri.


“Juan Neri, ese gran músico mexicano que yo creo (…) todavía empezamos a destapar el manto de su grandeza, de todo lo que hizo y hasta apenas empezamos a disfrutar”, señaló.

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Oriundo de la Ciudad de México, Juan Fidel Neri Mancilla nació el 24 de junio probablemente de 1927. De acuerdo con la página de Los Tres Ases, se desconoce el año exacto de su natalicio, pero se estima esa fecha porque sus amigos y compañeros cercanos señalaron que murió a los 42.


Él fue parte de la generación musical conocida como “boleros”, la cual se distinguió por los tríos de guitarras, dos estrofas repetidas en las melodías y voces que usaban códigos literarios, armónicos e interpretativos para cantar temas centrados principalmente en las historias de amor y desamor.


De acuerdo con una revisión del bolero como literatura popular realizada en 2007, algo que categoriza a los boleros latinoamericanos es el culto al romance, la celebración de un amor consumado o sus consecuencias funestas, como el alcoholismo, ya que es el resultado “sentimental de un intento de olvido del amor contrariado”.


Asimismo, algo característico del bolero es la música que acompaña a la lírica, la cual suele poetizar los sentimientos como un factor esperanzador, de sublimación o de fantasía.


Se puede ver este elemento, por ejemplo, en Solamente una vez, compuesta por Agustín Lara: “Solamente una vez amé en la vida, solamente una vez en mi huerto brilló la esperanza, la esperanza que alumbra el camino de mi soledad. Y cuando ese milagro realiza el prodigio de amarse hay campanas de fiesta que cantan en mi corazón”.


También en El árbol, escrita por el cubano Eusebio Delfín e interpretada por Los Tres Ases: “En el tronco del árbol, una niña grabó su nombre henchida de placer. Y el árbol, conmovido allá en su seno, a la niña una flor dejoó caer. Yo soy el árbol, conmovido y triste, tú eres la niña, que mi tronco hirió”.


Son ejemplos de una poética celebración del amor, con rasgos de fantasía, que hicieron a los boletos tan populares y entrañables en la cultura popular latinoamericana.


Una forma especial de tocar


De acuerdo con el Museo de Historia Mexicana de Nuevo León, aunque el género del bolero llegó a México a finales de 1880, el estilo se popularizó entre 1920 y a principios de 1970 gracias al alcance de la radio; durante esos años hubo diversos grupos como Los Panchos y solistas como Augusto Alejandro “Guty” Cárdenas, Agustín Lara, Daniel Santos, Pedro Vargas, entre otros.


Entre tantos compositores, Neri destacaba. “Juan Neri buscaba unos sonidos, unos colores en la armonía que, con los dedos que tocamos todos, no es posible obtenerlos. Él crea una cantidad de acordes usando el pulgar”, explica José Antonio López.


El catedrático hace referencia a la forma particular en como Juan Neri tocaba la guitarra. Mientras que normalmente una persona digita con el dedo índice, medio, anular y meñique da la mano izquierda los diferentes trastes del diapasón, el bolerista mexicano agregaba el dedo pulgar.


“Ese tipo de acordes, yo nunca lo había visto tocar (a nadie) en mi vida, pero lo descubro y es la llave de un cofre del tesoro”, dice López.


Las combinaciones de notas que se pueden tocar, sumado a la forma original de agregar el dedo pulgar, hacen que “la guitarra se exprese como un sistema complejo, porque un sistema complejo es una serie de elementos, y esos elementos tienen unas interacciones que son inseparables”, agrega Pedro Juan Rivera Torres, músico e investigador asociado del Laboratorio de Sistemas auto-organizantes del C3.


Para Rivera Torres, la forma en cómo Juan Neri tocaba la guitarra es un ejemplo de la complejidad en un sistema musical, ya que la suma de todos los sonidos de las cuerdas es mayor a los elementos mismos que componen la guitarra, es decir, que con tan solo seis cuerdas uno puede obtener cientos de sonidos.


“La guitarra es el mejor ejemplo, seis cuerdas en donde tú pones tus dedos sobre el diapasón, y lo que surge es mucho mayor que las seis cuerdas, son cosas que no estaban ahí”, refiere Rivera.


Sonidos complejos


Una canción está compuesta por acordes, los cuales responden a los cuatro dedos que un guitarrista usa al tocar, pero el hecho de que Juan Neri usara también el dedo pulgar amplió su repertorio de sonidos y acordes.


Descubrir esto no fue tarea sencilla, pues el catedrático de la Universidad de Puerto Rico tuvo que crear un sistema llamado Método Científico de Transcripción. “Este sistema, el cual llevo trabajando 16 años, es un programa de computadora en el cual yo puedo coger cada acorde que toca Juan Neri y lo rompo bajo un sistema que se llama scroll”, explica López.


Con su método, el músico baja la velocidad en la que escucha los acordes y puede determinar a través de su oído qué notas está tocando el bolerista mexicano en cada cuerda.


De esta manera José Antonio López descubrió una combinación a la que llamó Progresión Neri de Acordes Disminuidos, la cual se distingue por tener acordes modificados que usualmente no lleva una escala musical.


Por ejemplo, cuando un músico toca la secuencia Do, Mi y Sol, sus dedos y oídos están acostumbrados a sonidos y posiciones determinadas. Pero los acordes disminuidos están conformados por una digitación inusual que genera sonidos a los cuales no estamos acostumbrados, causando una sensación de anti-naturalidad musical, tanto para quienes lo escuchan como para los músicos.


“Para los que quieran tocar como Los Tres Ases yo les digo: no sigan su intuición (musical), Juan Neri tenía un nivel de complejidad y de elaboración”, señala López.


De acuerdo con el especialista, esta Progresión Neri de Acordes Disminuidos fue el sello distintivo del músico de Los Tres Ases.


“Es similar a cuando vez un Picasso o Monet, inmediatamente tú ya sabes qué es de él, aunque no hayas visto sus otras obras”, explica el músico. “Es como si fuera un artista plástico, un pintor que tiene un gusto por las sombras, por los colores. Tiene una identidad, una intuición tan sólida que no necesitaba mirar hacia lado para ver qué es lo que se estaba haciendo”.


Según la página de Los Tres Ases, Juan Fidel Neri Mancilla falleció en junio de 1969 bajo “condiciones tristes, en las condiciones a las que le había llevado el alcohol y los estupefacientes, y en circunstancias un tanto oscuras. Muere así uno de los más grandes requintistas que ha dado México al mundo”.


Actualmente sus restos se encuentran en la Sección de la ANDA del Panteón Jardín de la Ciudad de México en la alcaldía Álvaro Obregón.


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