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Covid-19: muerte materna aumentó pero no por el virus

La reconversión y la saturación hospitalaria obligaron a las mujeres embarazadas a atenderse tardíamente.


Evelyn C. Ayala

16 de agosto de 2021

Durante la pandemia, ha habido un aumento en el número de muertes maternas, pero no a causa del coronavirus sino por una serie de factores que impidieron la atención oportuna y eficaz para esta población.



Así lo compartió la médico-cirujana con especialización en ginecobstetricia Claudia Mariana Pérez Martínez, en la ponencia “Muerte materna en tiempos de Covid”, como parte del seminario permanente “Salud y complejidad” del Centro de Ciencias de la Complejidad (C3).


Pérez Martínez definió la muerte materna como un término que describe estadísticamente las causas del fallecimiento de las mujeres durante la gestación, el parto o el posparto. Y destacó que el embarazo es “una etapa de la vida en la cual nosotros (el personal de salud) debemos tener intervenciones para que se resuelva de manera adecuada”.


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Foto: Claudia Mariana Pérez Martínez
Clínica Reina Madre, Lindavista

De acuerdo con los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 2015, presentados durante la ponencia, diariamente mueren 830 mujeres y el 99% de ellas vivían en países en desarrollo. De ahí que la muerte materna sea “uno de los indicadores más importantes del desarrollo de un país”, dijo Pérez Martínez.


Los datos reunidos por la ponente indican que en México hubo 679 muertes maternas en 2019 y que la mayoría de ellas ocurrieron en el Estado de México, Chiapas, Veracruz, Jalisco, Guerrero y Ciudad de México.


Existen dos tipos de causas de este problema de salud pública: las directas y las indirectas; las primeras resultan de complicaciones de salud durante el embarazo, parto o puerperio, o de un tratamiento equivocado. Por lo menos el 75% de las muertes maternas son causadas por hemorragias graves, infecciones después del parto, hipertensión gestacional, complicaciones en el parto y los abortos peligrosos.


“Uno de los determinantes más importantes para la mortalidad materna es el embarazo adolescente; las pone en riesgo porque no han completado su desarrollo, están en una etapa previa a la reproductiva y no deberían tener un embarazo a tan corta edad”, aseguró Pérez.


De acuerdo con la OMS, México tenía baja mortalidad materna en 1990 pero logró una reducción signifi- cativa hasta 2013. Para Claudia Pérez, aunque hubo una baja en la cifra de abril de 2020 (148) respecto al mismo mes de 2019 (183), la pandemia provocó “un retroceso al menos 10 años de la disminución de riesgo de muerte materna”, explicó.


Su resultado proviene de un cálculo denominado Razón de Muerte Materna (RMM), que determina el riesgo obstétrico asociado con cada embarazo y se obtiene de multiplicar el número de defunciones por complicaciones del embarazo, parto o puerperio durante un año, por el número total de nacidos vivos en ese año. La Razón de Muerte Materna para 2019 fue de 34.2 y para 2020 de 47.6.


Claudia Pérez Martínez explica que este aumento no se debe propiamente a la infección por Covid-19 porque no incrementa el riesgo de complicaciones maternas ya sea durante el embarazo, parto o puerperio. En cambio, sí aumenta el riesgo de requerir ventilación mecánica asistida.


Datos vemos, razones sí sabemos


Si no fue el virus, entonces ¿qué causó que el RMM tuviera ese comportamiento creciente durante la pandemia? La conclusión de la ponente es que hay por lo menos cinco razones asociadas a causas prevenibles.


Las primeras son la reconversión y la saturación hospitalaria que obligaron a las mujeres embarazadas a atenderse tardíamente y a abandonar el control prenatal que permitiría evaluar los posibles riesgos durante la gestación.


El tercer factor clave para dejar de atenderse en un hospital fue el miedo al contagio o a otro tipo de padecimientos inventados por las noticias falsas que circulan en internet.


“El embarazo es solo una etapa de la vida en la que debemos tener intervenciones para que se resuelva de manera adecuada. Realmente no es una enfermedad la que está matando sino la falta de intervenciones para prevenirla”, aseguró la doctora.


Hay dos posibles vías para resarcir los problemas anteriores: entre el acceso a los métodos de planificación familiar y la vacunación de mujeres en edad reproductiva, es muy posible que el RMM reduzca.


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