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Diálogo entre cuerdas

Jessica Gamiño González

20 abril de 2018


Las cuerdas de un instrumento musical vibran al igual que la voz. Conversar es intercambiar sentimientos, pensamientos, y emociones a través del sonido. Lo mismo pasa con la música de improvisación. “La música es comunicación”, dice el violinista Alex Fernández, quien junto con la violoncelista Maricarmen Graue dieron vida al programa del Jueves de Música en el C3 el 19 de abril pasado.

Ambos comparten la percepción de que la música es “platicar con alguien”. Respecto a esta analogía, Graue comentó que la improvisación musical es “estar muy alerta a lo que está diciendo el otro para poder responder, (...) proponer una frase musical y continuarla o cambiarla por otra después”.

Los intérpretes destacaron la importancia de tener mucha paciencia para escuchar música de improvisación, a pesar de ser, para ellos, “una manera inmediata de comunicarse” por la vibración genuina y espontánea que generan sus instrumentos de cuerdas, vibración que lleva al artista como al público a una íntima conversación sin casi darse cuenta.

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¿Quiénes platican en el C3?

Maricarmen Graue Huesca se dedicó a la improvisación tras agudizarse su problema visual que la llevó a dejar la Orquesta Sinfónica Carlos Chávez en el 2000. Su formación musical como violoncelista la inició en el Conservatorio Nacional de Música y también tuvo como sede la ciudad de la Plaza Roja (Rusia).

Se relaciona con la música desde su estado anímico y físico, pues “cuando me siento bien, la música fluye mejor”, menciona en entrevista. La intérprete formó parte de la coordinación del Primer Festival Internacional Música y Ceguera llevado a cabo en la Biblioteca Vasconcelos en 2017, con propósito de destacar la situación artística de la gente con padecimientos visuales para generar mejores oportunidades para los músicos invidentes en México.

Por su parte, Alex Fernández es un violinista formado principalmente en el Conservatorio de las Rosas en Morelia y en la Universidad Michoacana. Actualmente se encuentra trabajando con “el método Suzuki”, diseñado para que los niños puedan aprender a tocar un instrumento a partir de la atención auditiva y la repetición.

Su interés es “modernizar la música tradicional de las ciudades” creando puentes que respeten ambos momentos, para lo cual encuentra importante la honestidad y aprender “a hablar otro idioma, tratar de hacerlo como lo hacen los nativos”.

Una conversación compleja

Improvisar es un riesgo, “un salto mortal”. Es un proceso complejo en el que se involucra “lo emocional con lo físico, lo intelectual con lo auditivo para lograr de esa mezcla un todo único que resulte en la música”, comenta Graue.

Sin embargo, Fernández asegura que al hacer música con alguien “la dificultad no está en los dedos”, sino en escuchar con atención para construir una conversación disfrutable.

Ambos compositores comparten la relación de la música con otras artes, como la pintura. Para el violinista, tener la oportunidad de interpretar su música en un espacio con gran acústica como lo es el C3 “es como un lienzo en blanco para hacer cosas”. Siguiendo esta analogía, el C3 fue lienzo de los paisajes creados por las cuerdas de Maricarmen Graue Huesca y Alex Fernández.

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