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Experimento sonoro

Jessica Gamiño González*

8 mayo de 2018


¿Cuántos instrumentos musicales conoce? De cuerda, de viento, de percusión. También los hay de metal, de madera, y de goma. La música experimental permite a los artistas explorar nuevos sonidos con objetos que tradicionalmente no serían llamados “instrumentos musicales”.

Durante su presentación el pasado 3 de mayo en el Jueves de Música del C3, Carlos Alegre y Albania Juárez tuvieron como protagonistas un violín, un violín tarahumara,dos kalimbas –tableros resonadores con lengüetas de metal– y una flauta. Sin embargo, fueron los objetos con que acompañan a estos instrumentos: resortes, latas metálicas, piedras de mar, piedras de desierto e, incluso, un serrucho, los que no tardaron en robar cámara.

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Con todos los instrumentos sobre el suelo, y los intérpretes en cada extremo del espacio, inició la improvisación musical donde el truco fue “cambiar la sonoridad” de los instrumentos. La dinámica es tomar cualquier objeto y acoplarlo al instrumento para que produzca un sonido distinto y sobre eso construir la melodía, improvisar.

Científicos musicales

Carlos Alegre, violinista y compositor egresado de la Escuela Nacional de Música UNAM, asegura que hubo un toque azaroso en su presentación. En entrevista, explicó que, por ejemplo, al usar el violín tarahumara “el cálculo es milimétrico, con un movimiento mínimo en los dedos cambia el sonido radicalmente”. Esto debido a la cualidad que tiene el propio instrumento, cuyas cuerdas de guitarra producen resonancias distintas que proveen al sonido de un poco de incertidumbre.

En ese sentido, al hablar sobre una de sus agrupaciones musicales (ensamble llamado Carlos Marks), Alegre confesó que sus composiciones buscan “llevar la contraria” a los sonidos que se construyen habitualmente, pues aunque hay una idea inicial en la composición para darle un cauce, lo que se pretende es que la improvisación sea “el elemento fundamental, el pretexto” para generar nuevos ritmos y no sonar siempre igual.

Albania Juárez, la otra participante de este experimento, es artista visual egresada de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado (ENPEG) “La Esmeralda” y lleva un año intentando la improvisación, proceso en el cual, comentó en entrevista, la intuición ha sido parte fundamental.

La metodología para seleccionar los aditamentos con los que crea música parte de “estar siempre alerta a los sonidos exteriores para encontrar qué elementos tienen capacidad de generar sonidos musicales”, y sobre ello decidir cómo utilizarlo. Además, contrario a lo que podría pensarse, aseguró que es más difícil improvisar sola, pues “no hay un diálogo, y es más flexible mezclar sonidos en compañía de alguien”.

Destacó que “la complejidad está en la experimentación: es instantánea, sin ensayos ni idea previa”, lo que permite ampliar las expectativas y encontrar un resultado, algo similar a lo que ocurre con los científicos en un laboratorio.


Corrección: 25 abril 2018
En una versión anterior de esta nota se identificó incorrectamente a Carlos Marks como un cuarteto acústico, sin embargo es un ensamble musical.

*Becaria del Programa UNAM-DGAPA-PAPIME PE308217

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