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Salud pública bajo la lupa: cómo prevenir la próxima crisis sanitaria

Para prepararnos en materia de salud pública, se necesita tener condiciones más justas y resilientes.

   C3 noticias
   18 de septiembre de 2025

Aunque la pandemia de COVID-19 parece haberse quedado atrás, es necesario prepararnos para una posible nueva epidemia y repensar los paradigmas del cuidado colectivo y la salud pública, dijo el académico Mauricio Rodríguez Álvarez en el Seminario de Cuidados para la Vida y el Bien Común del Centro de Ciencias de la Complejidad (C3).

Rodríguez Álvarez es profesor del Departamento de Microbiología y Parasitología de la Facultad de Medicina (FM) y vocero del Programa Universitario de Investigación sobre Riesgos Epidemiológicos y Emergentes (PUIREE). Durante la pandemia por COVID-19, fue vocero de la Comisión Universitaria para la Atención de la Emergencia Coronavirus, UNAM.

En su participación en el C3, Rodríguez, quien se ha especializado en enfermedades infecciosas con particular énfasis en las enfermedades prevenibles por vacunación, advirtió que “no se trata sólo de estar listos, sino de construir desde ahora condiciones más justas y resilientes”.

El académico dijo que si bien no sabemos cuándo llegará la próxima pandemia, está claro que llegará y “para eso falta un día menos”, una metáfora para recalcar la urgencia de estar preparados. Por eso, fortalecer el sistema de salud y aumentar la confianza en la ciencia no son sólo opciones, sino imperativos.

De acuerdo con el vocero del PUIREE, la pandemia no fue un evento aislado, sino “varias emergencias sanitarias” que se vivieron según el contexto de cada generación. El fenómeno, dijo, nos obliga a repensar cómo definimos tanto la salud individual como la colectiva y cómo nos relacionamos con el planeta que habitamos. “La salud y sus cuidados deben verse como un continuo, no sólo como respuesta ante la enfermedad”, reflexionó el especialista.

Rodríguez Álvarez destacó los esfuerzos en materia sanitaria que hubo en el país, por ejemplo, los intentos para desarrollar una vacuna propia, una iniciativa que buscaba lograr mayor autosuficiencia en respuesta a emergencias sanitarias.

Sin embargo, la debilidad estructural también quedó al descubierto: México carecía de industria biotecnológica robusta, lo que obligó a importar vacunas, cubrebocas, reactivos y medicamentos durante la crisis.

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Por lo tanto, dijo, hay que prepararnos: contar con insumos críticos, reforzar la capacidad de reconversión hospitalaria, revitalizar los planes de respuesta para enfermedades como la influenza y potenciar la producción nacional de equipos y fármacos.

   ¿Cómo prepararnos?

Para prepararnos ante una próxima pandemia Rodríguez Álvarez sugirió implementar sistemas capaces de identificar anticipadamente señales de alerta (indicadores clave) que permitan advertir situaciones potencialmente graves, facilitando una respuesta pronta y eficaz

También insistió en robustecer el sistema en cantidad y calidad: servicios sanitarios suficientes y bien equipados, pero también mejores condiciones laborales del personal de salud, quienes son pieza clave en momentos de crisis.

El académico también ha hecho énfasis en que el país debe contar con una "lista de insumos críticos que no pueden faltar": vacunas, cubrebocas, reactivos, medicamentos, etc. Pero también desarrollar capacidades internas de producción de vacunas, pruebas, equipos de protección y medicamentos con el fin de reducir la dependencia de proveedores externos.

En casos en los que sea necesario hospitalizar a muchas personas de forma repentina, debe haber planes robustos para reconvertir hospitales rápidamente, adaptando infraestructura y personal. Esto supone planificación logística, equipamiento y adiestramiento específicos.

Además, es clave fortalecer los planes ya existentes (por ejemplo, los diseñados para la influenza), para que estén actualizados y listos para activarse eficientemente.

   La otra batalla: la desinformación

La desinformación fue otra adversaria letal. Desde rumores sobre vacunas, como “inyectarse agua” con ciertos biológicos hasta estigmas alimentados por actores políticos, es innegable el impacto que una información de mala calidad tuvo un impacto en la aceptación y confianza hacia los esquemas de vacunación.

Para contrarrestar esto, Rodríguez Álvarez destacó el trabajo de herramientas plataformas como el Observatorio de Vacunas, que hizo la UNAM a través del C3, que generó información clara y actualizada en formatos accesibles para la ciudadanía.

Para el académico, quien desde la pandemia inició un trabajo intenso de comunicación de salud a través de medios como Radio UNAM, una estrategia comunicativa acertada estaba basada en “no confrontar ni polarizar, sino informar con rigor y empatía”.

Pero no basta con informar al público: es esencial sensibilizar a líderes y portavoces. Cuando se desacredita una vacuna no es sólo una broma: es un mensaje científico falso y socialmente irresponsable.

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Finalmente, Rodríguez Álvarez dijo que la perspectiva de cuidados es clave para construir una sociedad más saludable porque contribuye a “desterrar la injusticia, la indiferencia, el egoísmo, e impulsar la solidaridad, empatía, tolerancia y confianza”.

El investigador concluyó su participación en el Seminario del C3 con un llamado de alerta y esperanza. No basta con responder, la prioridad es prevenir, y articular desde ahora sistemas más fuertes, inclusivos y confiables. Como sociedad, debemos saber que la próxima crisis no espera; la preparación no es opcional, es nuestra responsabilidad compartida y permanente.

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