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Viaje musical

Jessica Gamiño González*

27 de agosto de 2018

La música te permite viajar y visitar otros lugares. Para Amanda Irarrázabal, contrabajista y cantante originaria de Santiago de Chile, la música la ha llevado a recorrer diversos países como parte de su carrera artística. La última parada, desde hace 6 meses, ha sido la Ciudad de México, la cual, comentó en entrevista, había visitado en dos ocasiones anteriores y quedó fascinada “con su cultura y su escena musical”.


Fue así como el pasado 23 de agosto presentó su proyecto Caudal dentro de los Jueves de Música del Centro de Ciencias de la Complejidad (C3) de la UNAM, proyecto integral en el que no sólo es intérprete sino también responsable de la composición musical.

Por el continente americano

Irarrazábal estudió música clásica en el Conservatorio de Música de la Universidad de Chile y composición en el Conservatorio Superior de Música “Manuel de Falla” en Argentina, aunque asegura que su formación es mayormente autodidacta.

Además de componer, otra de sus facetas es la improvisación, a la que se dedica desde hace aproximadamente quince años de forma paralela a su formación como contrabajista y compositora, y que surge de “sentir el momento, el espacio, y la compañía”. Sobre la composición y la improvisación destacó: “aunque ambas actividades tienen que ver con la creación las respeto de forma separada y las valoro de forma distinta”.

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Caudal

Irarrázabal explica que escogió el nombre Caudal porque la música “puede ser tormentosa e intensa, como cuando vas por un río” y se relaciona de forma directa con su experiencia de vida y su forma de ser, así como la forma en que aborda el instrumento.

Durante su concierto en el C3 presentó cinco piezas: “Insomnio”, “No en palabras”, “Volcán”, “Solución espumante” y, en versión acústica, “Bella insolencia”. Todas ellas con sonidos reminiscentes a la caída y estruendo del agua, rechinidos metálicos y otros efectos de sonido.

El proyecto, Caudal inició en enero de este año y es su primer proyecto solista, pensado para contrabajo y voz, aunque también incorpora algunos sonidos electrónicos. Irarrázabal aseguró que sus canciones son “reflejo de la convivencia entre la intensidad y la melodía”, tanto en la música como en las letras y en la modulación de su voz. La compositora y cantante aseguró ser admiradora del contraste que produce lo agudo de su voz con la tesitura grave del contrabajo y los samples del sintetizador analógico que utiliza.

*Becaria del Programa UNAM-DGAPA-PAPIME PE308217

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