C3investiga-010/2022

La corrupción policial es un problema de confianza ciudadana


Por Maximiliano Álvarez Arellano y Aleida Rueda

16 de diciembre de 2022


Un artículo de Scientific Reports en el que participa Maximino Aldana, del C3, revela que para disminuir la corrupción policial no basta con arrestar a criminales.


La corrupción, al menos en México, es un tema de todos los días. No solo porque se vive en infinidad de ámbitos que le cuestan al país 9,490 millones de pesos al año de acuerdo con las estadísticas recabadas por la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG) 2021 , sino porque la lucha contra la corrupción se ha convertido en el tema imperante del gobierno actual. Pero más allá de los discursos, la lucha anticorrupción ¿tiene ciencia?

El investigador Maximino Aldana, del Instituto de Ciencias Físicas UNAM y del Centro de Ciencias de la Complejidad (C3), junto con Andrés Aldana, del Instituto de Biotecnología y del C3, y Hernán Larralde, también del Instituto de Ciencias Físicas, todos de la UNAM, publicaron hace unas semanas un artículo en la revista Scientific Reports en el que aportan una propuesta para disminuir la corrupción que ocurre dentro de las instituciones y corporaciones policiales en México y que va más allá de arrestar a los policías corruptos.

Sus resultados no solo desmontan la idea tan arraigada en la sociedad mexicana de que la gran mayoría de los policías son corruptos, sino que revela, sobre todo, que la corrupción policial es un problema complejo, cuya posible solución no está en criminalizar a los policías, sino que descansa en un comportamiento ciudadano: la confianza.

C3investiga-010

Autores: Andrés Aldana, Hernán Larralde, Maximino Aldana
Liga: https://www.nature.com/articles/s41598-022-23630-x#citeas
Niveles de criminalidad en México. (A) Número de delitos en cada uno de los 32 estados mexicanos de 2016 a 2021. La línea punteada roja es el promedio durante estos seis años. (B) Incidencia criminal promedio (número de víctimas por cada 100,000 habitantes por año) para cada estado mexicano, que se muestra en tendencia creciente.

Aldana, A., Larralde, H. & Aldana, M.
Modelando el papel de la corrupción policial en la reducción del crimen organizado: México como estudio de caso.
Sci Rep 12, 19233 (2022). https://doi.org/10.1038/s41598-022-23630-x


El ser humano y su consumo

Medir la corrupción dentro de las instituciones policiales, como en cualquier otra institución, es un reto. A pesar de la instauración de mecanismos de transparencia y rendición de cuentas como la Plataforma Nacional de Transparencia (PNT) o el sistema de solicitudes de información Infomex, es prácticamente imposible tener datos de los actos de corrupción que ocurren en sus filas porque son el tipo de actos que se prefieren ocultar. Por eso, la forma de medirla suele ser de manera indirecta: a partir de encuestas de percepción.

Y lo que muestran los datos es que la percepción generalizada es que la corrupción es un problema grave. El Barómetro Global de la Corrupción de las Américas y el Caribe 2019 muestra que, en promedio, “el 45% de las personas en 18 países americanos piensan que la mayoría de todos los oficiales de policía en sus países son corruptos”. En México, la mayoría de los encuestados dijo que más del 90% de los policías lo son.

“Esa opinión está basada en nada”, dice Maximino Aldana. “No hay datos verídicos de actos de corrupción dentro de ninguna institución. ¿Cuándo hemos visto declaraciones públicas de alguna institución diciendo que durante este año se descubrieron “X” actos de corrupción, de los cuales “XX” fueron sancionados? La corrupción se esconde sistemáticamente y por lo tanto es muy difícil de medir”.

De hecho, cuando se les pregunta a las personas si han vivido realmente algún acto de corrupción policial, el número de personas que responden afirmativamente cambia: los datos del Barómetro muestran que en México solo el 18% ha sido víctima de corrupción policial. “Es un salto bastante grande, quiere decir que hay una percepción desmedida”, dice Aldana.

La percepción ciudadana negativa respecto a sus policías está relacionada con muchos factores; por un lado, es una consecuencia de la cobertura por parte de medios de comunicación y redes sociales que, en ocasiones, sobredimensionan estos actos y, por otro lado, el contacto directo de la ciudadanía con la corrupción policial, que puede impulsar generalizaciones del tipo: “todos los policías son corruptos”, “la policía no nos cuida”, “todos son unos ladrones”.

De acuerdo con Aldana, estas generalizaciones, tienen efectos importantes en la sociedad: “El tener una percepción muy desproporcionada de la corrupción ha traído como consecuencia que la gente no respete a los policías, son criminalizados y pierden legitimidad para ejercer su trabajo y hacer valer la ley”. Además, algunas teorías criminológicas muestran que etiquetar a alguien de corrupto hace que dicha persona sea más propensa a comportarse de manera corrupta. Así lo resume Aldana: “¿Qué motivación tendría un policía honesto para defendernos y hacer valer la ley si constantemente lo insultamos y etiquetamos de corrupto?”

No basta con la percepción, hay que modelar

El grupo de investigadores quiso ir más allá de los estudios de percepción, así que decidió averiguar si la corrupción o la percepción de la corrupción dentro de las corporaciones policiales tenía algún efecto en las tasas de delincuencia. Es decir, querían responder: ¿qué tan probable es que un ciudadano se convierta en delincuente? ¿Depende de la corrupción -real o percibida- en una organización policial o de otros factores como la pobreza o la desigualdad económica?

Para responder estas cuestiones, utilizaron un modelo simple, basado en agentes computacionales, que permite captar los aspectos más destacables de cómo funciona la corrupción.

En este caso, dividieron a los agentes en tres grupos diferentes: agentes de policía, criminales, ciudadanos comunes. En cuanto al crimen, los investigadores incluyeron aquellos que pueden ser atendidos por policías operativos y los hacen propensos a la corrupción: asesinatos, agresiones, tráfico de drogas, robo a casas, extorsión, violación, robo de autos, feminicidios, violencia doméstica, robo a negocios, secuestro. En el modelo, incorporaron, por ejemplo, un algoritmo de apego preferencial basado en el dinero, para identificar hasta qué punto ese factor podía detonar que las personas se volvieran delincuentes.

Los investigadores incluyeron también datos de criminalidad por estado del país de manera que pudiera reflejar su relación con la situación socioeconómica promedio de cada entidad. “El trabajo está basado en teoría de redes y buscamos indicadores de distribución de riqueza y de bienestar social para cada estado de la República mexicana, así como indicadores de crimen”.

Además “el modelo incorpora la falta de respeto hacia los policías y el creer que puedes actuar impunemente al cometer un delito y cómo estos factores aumentan los niveles de criminalidad en la sociedad”, comentó Aldana. Todo esto para averiguar qué tantos ciudadanos se incorporan en las redes criminales.

C3investiga-010

Autores: Andrés Aldana, Hernán Larralde, Maximino Aldana
Liga: https://www.nature.com/articles/s41598-022-23630-x#citeas
A partir de visualizaciones de redes, se puede ver cómo puede evolucionar el crimen. Inicialmente, la red criminal está completamente conectada, pero a medida que avanza la simulación y los oficiales de policía capturan criminales, la red criminal se fractura en subredes independientes (células criminales).

La confianza, después de todo, es la respuesta

La investigación demostró, por un lado, que los ciudadanos no se convierten en criminales por dinero. Lo que propicia que un ciudadano cometa un crimen es, básicamente, la pérdida de confianza.

“La criminalidad, a diferencia de lo que declaran los legisladores, no está muy correlacionada con pobreza o desigualdad económica. Con los datos que obtuvimos demostramos que la criminalidad está muchísimo más correlacionada con la falta de confianza y de respeto a los policías y sus instituciones de procuración de justicia”, afirmó Aldana.

Para probarlo, el grupo analizó los indicadores de distribución de riqueza y de bienestar social para cada estado del país, así como indicadores de crimen de alto impacto, y lo que encontraron es que no hay correlación entre el crimen y los niveles económicos, pero sí la hay cuando se relaciona con el nivel de confianza. “En los estados en donde la gente confía menos en sus policías, hay mayor índice de criminalidad”, explica Aldana.

Para el grupo de investigadores, este trabajo muestra una forma distinta de analizar la criminalidad. “Decidimos realizar un estudio desde las ciencias de la complejidad porque hay muchos estudios del crimen y corrupción desde las ciencias sociales, humanidades y criminalística. Buscamos contribuir haciendo un modelo matemático que juntara ciencias sociales, criminalística, ciencias políticas, matemáticas y computación, que es el enfoque de los sistemas complejos y poder abordar la criminalidad como una problemática muy compleja por resolver”, dijo Aldana.

Por otro lado, el trabajo es una fuente de datos para que quienes se dedican a las políticas públicas puedan ofrecer soluciones al crimen, distintas a las ya conocidas que han aportado pocos resultados. Por ejemplo, los resultados de la investigación muestran que el atrapar a redes pequeñas del crimen no es la solución, puesto que no reduce significativamente los niveles de delincuencia a largo plazo.

Si alguien quiere reducir realmente la criminalidad basándose en los datos de este estudio, podría evitar relacionar al crimen con la pobreza, y poner el foco en las verdaderas causas y soluciones: aumentar la confianza en las instituciones que se encargan de mantener el orden e impartir justicia.

“Los resultados obtenidos con nuestro análisis matemático computacional sugieren que para disminuir la criminalidad en nuestra sociedad es mucho más importante restaurar la confianza de la gente en los policías, la fuerza del orden y las instituciones de procuración de justicia, que tratar de eliminar la pobreza. Esto no significa que la pobreza no deba combatirse, pero una sociedad que no respeta ni confía en sus policías ni en sus jueces está condenada a vivir en perpetuo estado de criminalidad”, concluyó el investigador.


LIGAS:
Semblanza de Maximino Aldana: : https://www.juntadegobierno.unam.mx//files_web/2018/ciencias_fisicas/Aldana/Aldana%20Gonzalez%20Maximino%20semblanza.pdf
Semblanza de Hernán Larralde: : https://www.fis.unam.mx/directorio/29/hernan-strong-larralde-strong-ridaura
Andrés Aldana: : https://www.fciencias.unam.mx/directorio/63821

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