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“Brainalización”: la banalización de la complejidad social humana

Andrea Ángeles Pérez

10 de octubre de 2018

“Somos hijos del tiempo [...].
Estamos hechos de átomos, según los científicos,
pero un pajarito me contó que también estamos hechos de historias”.
Eduardo Galeano, 2012

“¿Qué nos hace ser humanos?” ¿El cerebro? ¡el arte! ¿la ciencia? respondieron algunos de los asistentes. Con esta reflexión comenzó César Jurado-Alaniz el seminario Versus la brainalización de la complejidad social humana: el caso del arte el pasado 4 de octubre en el Centro de Ciencias de la Complejidad (C3) de la UNAM.

Para profundizar en esta pregunta hay que adentrarse a la historia de la humanidad y cuestionarse: ¿cuándo y cómo surgieron las características que nos definen como humano? dijo Jurado-Alaniz, maestro en Filosofía de la Ciencia de la UNAM, durante su exposición.

La “brainalización”

Antes se pensaba que el amor se localizaba en el corazón. Pero eventualmente, se aceptó que los procesos biológicos relacionados con este sentimiento ocurren en el cerebro. De ahí la popularización de la frase: “te quiero con todo mi hipotálamo”, que destaca el papel de esta estructura cerebral en la modulación de las hormonas relacionadas con la química del amor.

Sin embargo para Jurado-Alaniz, es importante no adscribir el amor –o cualquier otro sentimiento o actividad humana– únicamente a una estructura cerebral, ya que en estos procesos intervienen también las experiencias, cultura y memoria de cada persona.

El boom de las neurociencias en las últimas décadas ha producido “una tentación para explicar los procesos humanos a través del cerebro”. Basta mirar el número de grandes proyectos dedicados al estudio del cerebro y las neurociencias con presupuestos millonarios.

En respuesta, Jurado-Alaniz crea un juego de palabras para definir el fenómeno como la “brainalización”, una referencia directa a la tendencia actual de banalizar la complejidad social humana a meras estructuras fisiológicas.

Para Jurado-Alaniz “estudiar la complejidad del cerebro no equivale a comprender lo humano [...], para comprenderlo tenemos que estudiar la historia, la cultura y las sociedades. Aunque estudiar los fenómenos biológicos del cerebro nos permiten obtener información para comprender en mayor medida esta estructura y poder generar aplicaciones médicas”.

El ser colectivo y complejo

Dentro de la“brainalización”, existe una tendencia para explicar las capacidades cognitivas complejas del ser humano –como la imaginación o la creación de obras artísticas– a través de la hipótesis evolutiva de cerebro-tamaño, que relaciona el aumento del volumen cerebral con la adquisición de estas capacidades.

De acuerdo a las antropólogas Sally McBrearty y Alison S. Brooks, existe una teoría llamada la revolución humana que supone que la manufactura de herramientas y obras artísticas ocurrió debido a una organización cerebral que propició el desarrollo de estas capacidades compleja. Sin embargo, la especie humana como especie biológica apareció hace 200 mil años y el registro de piezas artísticas o herramientas data de solo hace 40,000 años escriben en un artículo publicado en la revista científica Journal of Human Evolution.

Para Jurado-Alaniz el aumento de tamaño del cerebro puede verse como un fenómeno emergente derivado de la interacción de diversos factores. Ningún otro animal produce arte –entendido como actividad creativa con finalidad estética o comunicativa–. De ahí que habría que repensar la historia de la humanidad ya que la mayoría de los elementos que tenemos para explicar lo humano son de origen moderno y occidental, como el arte o la filosofía.

Jurado-Alaniz resaltó que el ser humano se nutre del pensamiento colectivo y las interacciones con el medio y otras personas: “lo que nos hace ser humanos es la capacidad de pensar colectivamente, la transmisión cultural y la construcción narrativa de nuestra historia.” Es momento de pensar lo “cognitivo como un fenómeno colectivo”, no sólo adscrito a áreas específicas del cerebro.

Aunque Crick llamaba como hipótesis asombrosa al enunciado “tú eres tu cerebro”, para muchos esta estructura, por sí sola, no explica lo que somos: mente, sentimientos, recuerdos y pensamientos. El ser humano también es un ser corporal, ambiental y social que piensa, siente, decide y es consciente. Es probable que “la mente consciente se deba al intercambio dinámico que depende del cerebro y del mundo que nos rodea” dice Alva Noë, filósofo especialista en la teoría de percepción y conciencia, en una nota publicada en el New York Times.

Y con esa misma idea concluyó el seminario. ¿Qué nos hace ser humanos? Ciertamente, no sólo las estructuras cerebrales. “Somos seres narrativos, históricos y colectivos”, concluyó Jurado Alaniz.

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