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Espíritu musical

Jessica Patricia Gamiño González*

10 de diciembre de 2018

“Yo me pregunto si las estrellas están encendidas para que cada cual pueda un día encontrar la suya”, escribió Antoine de Saint-Exupéry en su famosa novela corta El Principito.

Para Ernesto M. Andriano, saxofonista e improvisador, las estrellas también son importantes. Durante su presentación en el cierre del ciclo Jueves de Música Libre en el Centro de Ciencias de la Complejidad (C3) de la UNAM, el pasado 6 de diciembre, comentó que la luz de las estrellas es música que llega a cada persona y que se manifiesta de distintas formas para un músico, un investigador, un pintor, etc.

A pesar de vivir en Tulancingo, Hidalgo, comentó en entrevista que nació en Tlaxcala, y que por tal motivo se autodenomina “tlaxtolteca”. Él se inició tocando la flauta transversal, inspirado por Ian Scott Anderson de la banda de rock Jethro Tull.

Desde niño estuvo seguro de querer ser músico, comenzando su carrera en la adolescencia cantando en bandas de rock. Luego vino la flauta transversal, que más adelante amplió al saxofón, cuando recibió uno como obsequio. Estudió en Sonoarte, una academia musical en Tulancingo, aunque mayormente su aprendizaje ha sido autodidacta.

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Germán Bringas, saxofonista, compositor e improvisador de free jazz, es una de las personas que ha tenido influencia en su trabajo y “le abrió el mundo de la música impresionantemente”.

Los viajes son otra fuente de inspiración. Andriano se considera un hombre viajero. Viajar le da otra perspectiva de la música lo mismo que conocer otras culturas, lo que al final influye en la música que produce.

Sobre la complejidad de la improvisación

Para Andriano la importancia de la improvisación es “ayudar a la música a evolucionar”. En ese sentido, comentó que para él la espontaneidad es valiosa: “es música que se queda en el momento, es espontáneo”.

Está convencido que el músico “no se puede permitir el lujo de apropiarse de la música. Es del mundo”. De ahí que destaca la importancia de reconocer que “nada es de nadie”, una de las razones por las cuales prefiere dedicarse a la improvisación, en lugar de componer canciones y grabar discos. Porque la improvisación te da la libertad de experimentar la música, aunque aceptó entre risas que “(su música) no es libertad, es libertinaje”.

Para Andriano, la espiritualidad es una de sus mayores inspiraciones. La calma y la fuerza del universo y la complejidad de su música, de la improvisación, radica en que se puede aportar a la evolución de los sonidos en el mundo, para aprender a escuchar melodías más complejas, desconocidas, espontáneas.

Destacó la importancia de la honestidad al tocar y de "no destacar más la personalidad [del músico] que de la música", pues la música, concluyó el artista, es energía que emana desde las estrellas.

Improvisación libre en el C3

La improvisación libre es una actividad naturalmente compleja. En ella se conjuntan los estímulos del ambiente, las emociones del músico, la respuesta del público, y la interacción entre los sonidos.

El Jueves de Música Libre en el C3 dio inicio el 26 de julio de 2018 y concluyó el pasado 6 de diciembre. Fue la continuación del Primer Ciclo de Música Libre en el C3 que se llevó a cabo de marzo a mayo.

A lo largo de estos meses, cada dos semanas, se presentaron músicos dedicados a la improvisación libre: con percusiones, instrumentos de cuerda y de viento, así como improvisadores y performance con voz.

El proyecto surgió a raíz de la exposición La Antena que transforma el mundo desde la complejidad, de Antonio Gritón, explicó Manolo Cocho, artista y coordinador del programa Arte, ciencia y complejidad del C3 en entrevista. La exposición se inauguró en el marco de la 2.a Semana de la Complejidad en el C3, el 31 de enero, fecha en la cual se presentó la violonchelista Adriana Camacho, quien se encargó de la coordinación de ambos ciclos de música.

Durante el primer ciclo se contó con la participación de Adriana Camacho, Alexander Bruck y Margarita Díaz del Castillo, Alina Hernández, Maricarmen Graue Huesca y Alex Fernández, Carlos Alegre y Albania Juárez, Germán Bringas. Para el segundo ciclo de música de improvisación participaron Gibrán Andrade, Marcos Miranda, Amanda Irarrázabal, Shanttal Saad, Misha Marks, Natalia Pérez Turner y Dario Bernal, Toto Merino, Rodo Ocampo, Sarmen Almond y Ernesto M. Andriano.

Lo que sigue

Para el 2019, Cocho y el equipo del programa Arte, ciencia y complejidad preparan una serie de eventos. Entre ellos, señaló Cocho, un ciclo de música clásica que iniciará el 24 de enero, coordinado en colaboración con Edith Ramírez, chelista y maestrante en interpretación musical por la Facultad de Música de la UNAM.

De forma paralela, Rossana Lara, miembro del C3, organizará un seminario mensual, con duración de un año, sobre arte sonoro.

Los esperamos.

*Becaria del Programa UNAM-DGAPA-PAPIME PE308217

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